1.
Presentación-nudo-desenlace:
Hoy me he despertado y he caído en
la cuenta de que ya no recuerdo ninguna de todas las razones que me llevaron a
estar contigo. Que no soy la misma chica de entonces, de que ya no siento lo
mismo. Con un montón de pensamientos encontrados me he levantado, me he tomado
mi café, como cada mañana y después de arreglarme delante del espejo he salido
decidida a tomar las riendas de mi vida. Estoy cansada de que sean otros los que
me digan que hacer, que decir y que sentir.
De camino al trabajo te he llamado:
“necesito hablar contigo.” Y aquí estamos, sentados en esta preciosa cafetería donde
tantas veces hemos compartido deseos, sueños e incluso miedos.
Y solo puedo decirte: “lo siento.”
2.
Descripción y diálogo:
“Ring, ring.”
Abro los ojos, todo está a
oscuras, menos esa pequeña rendija de luz que entra alrededor de la ventana,
que da lugar a pensar que ya debe de ser de día. Me duele todo el cuerpo, como
si el día anterior hubiera estado picando piedra de sol a sol. ¿A qué hora llegue?
No lo recuerdo. Pero más me vale levantarme rápido para llegar a tiempo a coger
el teléfono.
-¿Sí? ¿Quién está ahí?
-¿Miriam? Soy rocío, te llamaba
para ver si sabias donde pude haber perdido mi cartera!
-¿Por qué?
-Me acabo de levantar y me he
llevado un susto de muerte porque he ido a coger mi cartera para darle el
dinero que me sobró anoche a mi madre y no la he encontrado! Y me he puesto a
pensar en mi D.N.I, en las tarjetas de crédito, en el carnet de la universidad
y en aquellos tíos a los que mandamos a freír monos…
-¡Silencio! ¡Me estas poniendo la
cabeza como un bombo! ¡La tengo yo! ¿no recuerdas que me la distes después de
comprar tu paquete de tabaco porque ya no te cabían mas cosas en ese mini-bolso
que llevabas?
- Menos mal…
-¿Quedamos para tomar café y te
lo devuelvo?
- ¡Perfecto! ¡Hasta esta tarde!
Colgué el teléfono. Quería matarla,
despertarme de mi placentero sueño para tal tontería.
Miro la cama. Miro el reloj. Solo
he dormido cinco o seis horas. La cama parece que me llama. Vuelvo a dormir.
3.
Sólo inicio:
Era una tarde fría, el cielo
estaba lleno de nubes con ganas de descargar toda el agua que transportaban. En
el ambiente, ese olor a tierra mojada que me transmite tanta paz, que da pie a
pensar que las nubes no tardaran nada en descargar su furia sobre todos
aquellos que no hayan encontrado un refugio donde guarecerse. A mí alrededor
todo era silencio, así que me puse a recordar aquellas tardes de otoño de mi
infancia, cuando todos los primos nos poníamos las botas de agua y nos
recorríamos el pueblo pisando todos y cada uno de los charcos que las pequeñas
lluvias habían dejado.
No sé como llegué hasta allí, era
la primera vez que estaba en aquel lugar. Estando todavía ensimismada en mis
pensamientos miré el frente…
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